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Fernández impulsa una «querella criminal» por el endeudamiento de Macri

Así lo anunció el presidente en el discurso inaugural del 139º período de sesiones ante la Asamblea Legislativa. Lo hizo al referirse al «endeudamiento asfixiante» y los «créditos irresponsables».

El presidente Alberto Fernández abrió, junto a la vicepresidenta Cristina Fernández, las sesiones del Congreso (Foto: Télam)

Fernández anunció que dio instrucciones para que se inicie una «querella criminal» destinada a determinar delitos en el endeudamiento que asumió el país durante el Gobierno de Mauricio Macri, sin la autorización del Congreso. «He instruido para que se inicie una querella criminal para determinar quiénes fueron los autores de la mayor administración fraudulenta y malversación de caudales públicos de la historia», dijo ante la Asamblea Legislativa.
Lo hizo al referirse al «endeudamiento asfixiante» en el que encontró al país, y pidió que «nunca más» a la toma de estos «créditos irresponsables», al dejar inaugurado el 139° período de sesiones ordinarias con un mensaje ante la Asamblea Legislativa.

«No dejaré de trabajar para ser el presidente de una Argentina unida», continú el mandatario, aunque subrayó quetampoco se dejará «arrastrar por ningún tipo de provocación, provenga de donde provenga». «Cuanto más profunda fue la crisis, más se templó mi espíritu», expresó y resaltó: «La inmensa mayoría de nuestro pueblo sabe que vamos en camino de la recuperación». Fernández sostuvo el «diálogo va a contribuir en el proceso de desinflación» y, en ese marco, ponderó las mesas puestas en marcha con sindicalistas y empresarios sobre precios y salarios. «Cada sector debe estar dispuesto a contribuir. Nadie se salva solo. Es central coordinar esfuerzos para que el salario le gane a la inflación», dijo. En esta línea, resaltó que «durante 2020 se redujo en 18 puntos la inflación que heredamos en 2019», y destacó que el Estado recuperó «la capacidades de fiscalización que habían mermado durante la gestión que nos precedió».

Tras ponderar la Ley de Abastecimiento para garantizar que «los alimentos y artículos esenciales estén en la mesa de los argentinos», Fernández cuestionó a los sectores que «amasan fortunas especulando con los precios», por lo que ratificó el objetivo de «hacer que los salarios crezcan y los precios se estabilicen».También abogó por «una economía ética» de desarrollo social y territorial en función de un «equilibrio» que lleve prosperidad a todas las regiones del país, y no sólo al centro. Y mencionó un plan de diez medidas a futuro que incluyen la continuidad del plan Gas y el desarrollo de fuentes de energía hídrica y solar.

Al iniciar su discurso, el presidente sostuvo que se presenta ante el Congreso nacional con sus «convicciones intactas» y con «la humildad de quien puede reconocer errores y logros compartidos». «También con la certeza de que unidos pudimos dar pasos históricos para mitigar los efectos negativos de la pandemia que aún nos asola», dijo. El mandatario les pidió «reflexión colectiva» a las «fuerzas políticas y a la sociedad» en «circunstancias tan excepcionales» como las que se están viviendo en Argentina y en el mundo por la pandemia de coronavirus. En ese marco, el mandatario recordó su anterior mensaje ante la Asamblea Legislativa, el año pasado, diez días antes que se declarara la pandemia, cuando llegó con la «voluntad inquebrantable de poner de pie un país que había quedado de rodillas» por la política de la gestión anterior.

En esta línea,destacó la labor de empresarios, movimientos populares, iglesias, organizaciones sociales, científicos, fuerzas armadas y de seguridad, diplomáticos, universidades, equipos docentes y directivos en el marco de la pandemia por el coronavirus. «Puede resultar difícil valorar aquello que no sucedió, las consecuencias más graves que evitamos no se ven. Para todos estos argentinos que han desplegado su corazón al servicio de los demás, por favor pongamos de pie y brindemos un sostenido aplauso», pidió el presidente.

Plan de vacunación

Alberto Fernández sostuvo que «aún con mucho dolor» tomó «las decisiones que correspondían» en relación a las anomalías detectadas en el plan de vacunación, y ratificó que en ese proceso «hay prioridades y las reglas se deben cumplir». «Si se cometen errores, la voluntad del Presidente es corregirlos de inmediato», dijo el mandatario. Luego aseguró que nunca se había lanzado una política de alcance «sanitario, social y económico» como la diseñada para paliar la crisis que generó la pandemia de coronavirus.

Entre otras medidas, mencionó la tarjeta alimentar, el IFE, las disposiciones para evitar despidos o ayudar a empresas a pagar sueldos, así como la entrega de medicamentos gratuitos a jubilados, y otras que impulsaron el diálogo con empresarios y sindicatos para contribuir a las discusiones salariales, la ley de los 1.000 días para el embarazo. «Nada es sencillo en el mundo con tanta incertidumbre y escasez de insumos críticos» ante la pandemia de coronavirus, siguió el presidente, pero destacó que Argentina «desde fines de diciembre está recibiendo, a un ritmo menor al que acordó contractualmente, dosis de la vacuna Sputnik V». Tras ponderar que el Gobierno «dialoga con diferentes países que producen la vacuna» y desarrolla junto a México la vacuna de Oxford y Astrazeneca, el mandatario advirtió que «el 10 por ciento de los países acapara el 90 por ciento de las vacunas existentes».

Endeudamiento

El presidente, Alberto Fernández, destacó que «con firmeza y esfuerzo» su Gobierno ha «logrado la renegociación de la tóxica deuda privada». «Es voluntad terminante e imperiosa que afirmemos el compromiso de no permitir nunca más que se genere un endeudamiento asfixiante a partir de la toma de créditos irresponsables», dijo el mandatario al dar su mensaje ante la Asamblea Legislativa. Fernández afirmó que el Gobierno no quiere “apurarse” para cerrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y aseguró que quienes se apuran son “los pícaros” de siempre, y en ese sentido pidió que los responsables del endeudamiento “reconozcan sus errores”. El endeudamiento argentino “no puede ser visto como un caso más” y señaló que esa inquietud es “compartida en el propio organismo de crédito”. En este marco,pidió a la oposición que realice un «análisis introspectivo» y dijo esperar que «algún día hagan un mea culpa» para así «levantar los cimientos del país que han derrumbado» durante la gestión anterior.

Reconoció que su gobierno no es «infalible», pero advirtió a quienes lo «bombardean sistemáticamente» que no van a lograr sus objetivos». «No llegué a la Presidencia para ser sordo a las críticas bien intencionadas», aseguró, y dijo que su Gobierno reconoce sus errores y es «sensible a corregirlos». Y aclaró que tampoco llegó para dejarse «aturdir por sectores concentrados» de la Argentina. Asimismo, pidió terminar «con la pirotecnia verbal que sólo nos aturde» y llamó a evitar que los esfuerzos hechos este año hayan sido en vano.