Ambiente y sustentabilidad

Advierten sobre experimentos químicos en el norte cordobés

“Los arbustos que crecen entre los alambrados de los establecimientos ganaderos causan pérdidas a los productores y además podrían propagar incendios”, el argumento es esgrimido desde el campo experimental del INTA Deán Funes, impulsado por la Secretaría de Ganadería provincial y la Sociedad Rural de esa región.

Por Redacción Sala de Prensa Ambiental • 11/06/2022 00:05 • Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

De tanto buscar, finalmente parece que encontraron una nueva excusa para instalar la legalización del desmonte químico en territorio cordobés: “los arbustos que crecen entre los alambrados de los establecimientos ganaderos causan pérdidas a los productores y además podrían propagar incendios”.

El argumento es esgrimido desde el campo experimental del INTA Deán Funes, impulsado por la Secretaría de Ganadería provincial y la Sociedad Rural de esa región: hay que eliminar la vegetación que invade los alambrados de los campos y para ello, no puede haber mejor idea que arrojar diferentes compuestos químicos (herbicidas y/o arbusticidas) para producir la muerte o el debilitamiento de las especies leñosas.

Una metodología dicen, capaz de llevar adelante la limpieza de alambrados en forma económica y eficiente con el fin de impedir que los grandes productores ganaderos se vean perjudicados. ¿Quién financia estos ensayos? Atrás del decorado experimental asoma Corteva Agrosciencie, la compañía transnacional que provee los agroquímicos.

La experiencia de desmontes ilegales en el norte cordobés muestra –desde hace años- que en cuestión de días un centenario bosque nativo pasa a ser un campo ganadero. La velocidad de ese cambio es proporcional a la rapidez con que los grandes productores de vacas pulverizan con productos químicos la vegetación y todo lo que la rodea, aunque la ley lo prohíba.

“Cualquier intento de legitimar el uso de agrotóxicos en los bosques nativos determina, lisa y llanamente, una actividad absolutamente ilícita debido a que el Decreto 170 – reglamentario de la Ley 9814 que ordena territorialmente nuestro bosque nativo- prohíbe expresamente el uso de químicos para llevar a cabo actividades de desmonte» indica Darío Ávila, abogado especialista en temas ambientales.

¿Desmonte químico para prevenir incendios?

Desde hace seis meses en el campo experimental del INTA Deán Funes realizan ensayos en un laboratorio a cielo abierto: “Control químico de arbustos para prevenir la destrucción de alambrados por incendios”, denominan al proyecto en los pasillos gubernamentales.

Sala de Prensa Ambiental pudo establecer que dichas pruebas consisten en la aplicación de agrotóxicos sobre arbustos –como espinillos o piquillines por ejemplo- o lo que es lo mismo, sobre el estrato medio del bosque nativo porque, curiosamente, para los grandes empresarios ganaderos estas especies no forman parte del monte cordobés.

Los rocían, se secan y quedan de pie… pero muertos. Sucede con los arbustos pero también con árboles de gran porte cuando la dosis o el cálculo de aplicación fallan, según admiten los propios responsables del ensayo.

El experimento es ensayado en el norte de Córdoba donde los mapeos más actualizados señalan que apenas sobreviven los últimos manchones de bosques bien conservados. Pero también, las imágenes muestran con claridad que las mayores superficies desmontadas en los últimos años corresponden justamente a esa región (ver https://periodismoambiental.com.ar/el-calvario-de-los-bosques/).

Darío Ávila indica que «si bien aquí no podemos hablar claramente de que existe un desmonte, sabemos de la enorme incapacidad que tiene el Estado para controlar este tipo de actividad como es el uso de agrotóxicos, es decir, no existe ninguna garantía de que esta práctica, si se termina aprobando, pueda ser fiscalizada» y agrega que «no solamente hablamos de una actividad contraria a la ley provincial 9814 sino también de una manifiesta violación a normas superiores como la ley 26331, que al momento de definir qué debemos entender como bosque define cuales son aquellos ecosistemas naturales forestales que están compuestos por distintas especies arbóreas, arbustivas y herbáceas, conjuntamente con las especies de flora y fauna asociadas».

Topadoras y venenos

La sociedad cordobesa tiene la piel sensible a partir del último intento -por parte del gobierno provincial y de los grandes empresarios ganaderos- de modificar la Ley de Bosques, en el 2017. Una de las novedades que impulsaba esa modificación radicaba en habilitar el desmonte químico, legalizándolo. Un intento fallido, hasta ahora. (ver https://periodismoambiental.com.ar/schiaretti-y-los-socios-del-desierto/)

Acuerdan los especialistas en que este método de deforestación es una variante mucho más dañina que el tradicional desmonte con topadoras y rolos para eliminar el sotobosque con el fin de implantar pasto exótico que alimente a la hacienda de los ganaderos, lo que genera un importante desequilibrio ambiental.

Tras las manifestaciones de los investigadores del INTA–Manfredi que trabajan en el campo experimental Deán Funes, los pobladores del norte cordobés comienzan a denunciar ensayos con agrotóxicos en el campo para perfilar datos que avalen la utilización del desmonte químico, y con estos, finalmente apoyar cambios en la legislación que actualmente lo condena.

Por eso, no es novedad que a pesar de estar prohibido se realicen desmontes químicos. Lo novedoso puede radicar en que estén intentando pasarlos de la ilegalidad a la legalidad con la excusa de prevenir incendios.

El resto de la nota se puede leer en: https://periodismoambiental.com.ar/advierten-sobre-experimentos-quimicos-en-el-norte-cordobes/

Fuente: Daniel Díaz Romero. Sala de Prensa Ambiental.