Feminismos

¿Y las feministas dónde están?

Dos argumentos -entre algunos más- circulan con contundencia ante el escenario electoral que estamos atravesando. Por un lado, que el crecimiento de la candidatura de Milei o de las expresiones de ultraderecha y antiderechos -aun cuando suene cansador y abstracto- se debe a la agenda de las minorías sexuales que supimos conseguir: «¿Ven lo que lograron?». Y por otro lado, las encuestas muestran que las mujeres pueden salvar la elección porque no votan a un candidato como JM. Mientras, las feministas en todo el país volvemos a las calles con una agenda amplia. 

Por Redacción La Tinta • 28/09/2023 09:45 • Tiempo estimado de lectura: 7 minutos

En todo el país, hay convocatorias para este 28S Día de la Acción Global por el Aborto Legal, que en esta oportunidad excede la demanda por el aborto y, más bien, está teñida por la preocupación de lo que se puede venir de cara a los resultados de las elecciones de octubre con la candidatura de La Libertad Avanza (LLA). En asambleas a lo largo de todo el territorio, se decidió volver a interpelar y convocar a la marea verde que, en el 2018 y 2020, demostró la contundencia de la masividad en la calle, al grito de «ahora que sí nos ven», y este contexto es otra oportunidad para hacer presencia en el escenario político, económico y social que estamos viviendo. Las asambleas Ni Una Menos (NUM), la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, organizaciones de la economía popular, de la disidencia, partidos políticos, sindicatos, organizaciones estudiantiles, colectivos de artistas, entre otras, construyeron una agenda amplia, con la convicción intacta de estar juntas y organizadas.

Van y vienen análisis sobre cuál es la mejor estrategia discursiva; qué decir, qué no decir, que si le hacemos el juego a la derecha, que tenemos mucho que ver con el crecimiento de los discursos de odio, “¿y si mejor se quedan un poco en el molde?”. Estos señalamientos, que no son nuevos y a los que estamos acostumbradas, interpelan los debates hacia adentro del movimiento. No solo se debate acerca del rol de los feminismos en este contexto electoral, sino que muchas entendemos que lo electoral es clave en la garantía de nuestros derechos, conquistados con mucha organización. Esa agenda de minoría que tanto critican, que después veremos qué tan de minoría es. 

No podemos negar que desde la masividad del NUM, pasando por la marea verde, este mundo post pandémico encuentra a muchas desmovilizadas, desparramadas, desencantadas de la política o de las formas de construcción política -que pueden ser variadas y diversas-. Tampoco se puede negar que, ante la crisis económica que atravesamos, las mujeres están encontrando las formas -como siempre lo hicieron- para subsistir. Eso de la agenda de cuidados que dicen de minoría. Tampoco se puede negar que gran parte del feminismo apostó por un gobierno que no pudo dar respuestas concretas a las demandas del movimiento. 

Ofelia Fernández, legisladora porteña, referente estudiantil y feminista, dice con mucha claridad: “En 2021, se pierde la elección y rápidamente un análisis que aparecía de propios era que hubo demasiada agenda de minorías, mucha agenda de minorías, entonces, ¿cómo no vamos a perder las elecciones? A mí, lo que me enseñaron es que un gobierno popular se caracteriza por muchas cosas, pero si uno quiere definirlo rápidamente es por la justicia social, la distribución de la riqueza, la soberanía política, independencia económica y también la ampliación de derechos. Entonces, si lo que hubo fue ampliación de derechos y tal vez lo que faltó fue todo lo demás, ¿por qué la culpa la tienen las feministas? ¿Por qué el problema fue lo que hubo y no lo que faltó? ¿Por qué el problema fueron esas conquistas que hubo y no las que no nos propusimos?”. 

“Ustedes, las feministas, son piantavotos”

Como las feministas solemos decir, el feminismo no es uno solo, los feminismos son expresiones de diferentes miradas sobre el Estado, los gobiernos y las políticas. Mientras que algunos sectores consideran que la discusión electoral solo es la disputa política de los mismos de siempre, a otros sectores les interesa discutir el Estado y construir y fortalecer políticas de género. Nunca hubo consensos dentro de los feminismos ni tiene por qué haberlos, pero sí es claro que, después de las PASO, existió la necesidad de reunirnos y pensar genuinamente cuál era nuestro rol en este escenario nacional y regional. Hay posiciones y lecturas diferentes sobre qué es lo mejor en esta época para dar vuelta una elección e impedir que el espacio de La Libertad Avanza gobierne. Pero algo que aprendimos de la militancia con otras es que el sector feminista es el más dinámico y más crítico. Hace rato que venimos a incomodar, a ser las aguafiestas. 

Marta Dillon, periodista y editora en el suplemento Las 12, dijo a raíz de una de las tapas de reciente publicación post PASO: “Ahora que estamos tratando de ser polites, buena onda, que entendemos a los votantes de Milei y la nueva era, en Las 12 pusimos el Manual de las feministas aguafiestas. Porque seguimos siendo aguafiestas, lo seguimos haciendo, para que se den cuenta”. Sara Ahmed es la autora del manual y sostiene que ese lugar de no callarnos lo que nos molesta es de denuncia y resistencia, y nunca se puede sostener en soledad. Ser feministas aguafiestas requiere indefectiblemente decir lo que incomoda -si no incomoda, no es feminismo-, pero también las feministas consideramos las oportunidades, somos estratégicas. Y si alguien tiene que decir que las expresiones de Milei y Bullrich atentan contra toda agenda de derechos, somos las feministas justamente las primeras que van a ser atacadas y las que tenemos que denunciar a esos sectores. No hacerlo, no decirlo, más que piantar votos, se presenta contradictorio con el movimiento que expresamos. 

Es por eso que las reuniones feministas tampoco son lineales y los pensamientos homogéneos y la preocupación de muchas es genuina sobre si nos toca gritar, resistir o convencer y moderarse. Ni uno ni lo otro. Las primeras reuniones pos elecciones permitieron tener la claridad de que nos tenemos que reagrupar, las consignas nacionales, muy en sintonía con los debates del feminismo en Córdoba, plantean justamente que “si estuviste, tenés que estar”. La idea de esta consigna viene a proponer a toda la marea reagruparse, para exigir a quienes nos gobiernan que la agenda feminista es una demanda de la masividad y no de una “minoría”, y por sobre todas las cosas, para resistir a lo que se venga. 

Al primer paro a Macri, en 2016, lo hicimos las feministas. La construcción de la agenda no ha sido únicamente de ampliación de derechos en clave identitaria. Muchas de las militancias populares son las que están trabajando en la economía popular, porque la pobreza siempre ha estado feminizada. Otras son ambientales, en asambleas, defendiendo territorios del avance extractivo, defendiendo el agua de toda la comunidad. Las travas y trans aún esperan por una jubilación y el acceso a trabajos formales. Las mujeres indígenas, en diferentes puntos del país, siguen luchando por la soberanía de sus comunidades y el respeto de sus formas de vida. Estudiantes y docentes en las aulas defienden la educación pública y garantizan la implementación de la ESI; en el sistema de salud, muchas compañeras en múltiples áreas trabajan por mejores condiciones y así una larga lista. No parece una agenda de minorías, ¿no?

FUENTE: La Tinta.